Star Wars Frontiers

La guerra ha empezado... ¿De qué lado estás?
 
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 Personajes principales

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Shezis
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MensajeTema: Personajes principales   Mar Dic 14, 2010 12:12 am

Estos personajes son los líderes de cada facción de la historia y, por tanto, serán controlados por los administradores y moderadores del foro. Si necesitas que uno de ellos participe en tu partida, tan solo avísanos por mensajería privada y te daremos una respuesta Smile (No siempre podremos participar, dependerá del número de partidas en las que estemos en ese momento)



Gran Maestro Jedi, Ka Vindur (raza Khil)



Descripcion fisica: Su cabeza no tiene cabello, su piel es de color gris pero lo mas inusual en su rostro son los tentaculos que hacen de labios.
Es alto, llegando a 1.80 mt totalmente erguido. Es delgado y atlético, con una musculatura marcada.

Descripcion psicologica: Amante incorregible del trabajo duro y de la paz, ya que a traves de ella se puede conservar todo lo que se logra con esfuerzo, al contrario de la guerra que tanto odia que destruye todo, incluido su trabajo duro.
Ka Vindur tuvo muchos problemas para dominarse a si mismo y mantenerse en el camino de la luz en el pasado, ya que como toda su raza siempre abrazo una politica de intolerancia hacia la perdida de tiempo y la vagancia, y esto le provocaba muchas veces cambios de humor que lo llevaban a la ira, incluso ataques de nervios ante la falta de progreso en determinadas areas de estudio. Pero con el tiempo, y el mismo trabajo duro que siempre guio su vida, logro sellar a traves de la meditacion y ciertos rituales espirituales todo rastro de odio hacia esa clase de personas que su raza considera inutiles.

Con mucho esmero se logro restaurar un templo Jedi en un planeta que se habia vuelto totalmente inhospito despues de ser destruido completamente. Ka Vindur enamorado por la lucha que el planeta desarrollo para recuperarse de su odisea, lo tomo como base para los esfuerzos de devolver la fortaleza al lado luminoso de la fuerza, formando el principal templo Jedi.

Tomo ese planeta como emblema de lo que se puede lograr a traves del trabajo duro, para demostrarle a los aspirantes en el templo, que incluso despues de ser totalmente arrasado ( convirtiéndose en una tierra arida sin nada de vida) puedo lograr resurgir. "Progreso, trabajo duro y paz." El lema oficial del maestro. "Progreso a traves del trabajo duro, paz para conservar todo lo logrado."

Severo e inflexible al realizar su tarea de maestro, no descanza hasta que sus alumnos obtienen los mejores resultados, ayudandolos a mejorar y obligandolos a trabajar con mas empeño. Si alguno de sus alumnos llegara a fallar, esa seria una falla suya, por lo que su trabajo estaria mal hecho. Entonces dedica todo el tiempo que puede a la instruccion rigurosa de todo aquel que quiera hacer uso de la fuerza. Desde el codigo Jedi, la fuerza, combate con sable laser, hasta formas de negociacion y como evitar los combates. Todo lo hace el mismo, alegando que otro no lo haria como el, este comportamiento arrogante es justificado con la necesidad de devolver la gloria a la orden jedi y a traves de ella, la paz a la galaxia con el equilibrio de la fuerza.

El unico momento de ocio que se permite (todo lo demas seria considerado una perdida de tiempo) es aprender sobre plantas y poner en practica lo aprendido. Las clases se las dan las mismas plantas del planeta al cuidarlas y comprobar su estado. Con frecuencia pasea entre la flora del planeta tomando nota del crecimiento de cada planta y árbol. Cree firmemente que el respeto por la naturaleza es una virtud muy importante. Algunos llegaron a decir que incluso le habia dado un nombre a cada planta, individualmente.


Historia: Hace años, durante la gran guerra, se dio el último enfrentamiento entre Sith y Jedi. La última batalla antes de la decadencia. El maestro Ka Vindur se vio obligado a huir al saber que dicha batalla estaba perdida. Muchos Jedi murieron frente a él, muchas caras conocidas pasaron a ser solo imágenes en su memoria.

No podía hacer otra cosa, tenía que huir de aquella guerra que supondría el holocausto de los Jedi, por lo que refugio en Caamas, un planeta olvidado, donde entro en un sueño de hibernación profundo, esperando el momento adecuado.

Pasaron años, décadas, hasta que Ka Vindur despertó de su letargo. La hibernación había conservado su cuerpo y su mente en perfectas condiciones, pero no había borrado el recuerdo de aquella cruenta batalla. ¿Qué había hecho? ¿Por qué los había abandonado? El remordimiento roía sus entrañas como un buitre insaciable, acompañado por el miedo que sintió al pensar que tal vez los Jedi se habían extinguido. No podía aceptar esto, tenía que averiguar qué había pasado y encontrar a los Jedi supervivientes, si es que los había...

Salió de Caamas con su nave, la cual a pesar de haber sufrido bajo el látigo del tiempo estaba totalmente funcional. En su viaje encontró respuestas a sus preguntas. Descubrió qué había ocurrido en la guerra, la cual había acabado con casi todos los Jedi y Sith. Casi todos. Aún había esperanza. Gracias al vínculo de la Fuerza que los unía, logró hallar algunos jedi solitarios y pequeños grupos que se habían refugiado en los antiguos Templos de la Orden.
A pesar de haber encontrado a muchos de los suyos, el sentimiento de culpa no desapareció en Ka Vindur. Tenía que hacer algo más por ellos. Los Jedi necesitaban recuperar la fuerza del pasado para enfrentarse a su enemigo y devolver el equilibrio a la Galaxia. Él era el Jedi más viejo y con más experiencia. Tenía el deber de guiar a los demás, de devolverles la esperanza. Por este motivo, se convirtió en el nuevo Gran Maestro Jedi, y su primer objetivo fue la reconstrucción del Templo de Caamas, un mundo apartado en el que podrían estar a salvo hasta hacerse más fuertes. Para ello, pidió ayuda a la República, que seguía confiando en los Jedi. Gracias al esfuerzo mutuo, el Templo de Caamas no fue el único en ser reconstruido, sino que muchos otros Templos recobraron parte de su esplendor. Este resurgimiento logró atraer a todos los Jedi dispersos por la Galaxia, ahora reunidos en torno a un líder fuerte que tenía por máxima meta la de la restauración completa de la Orden Jedi.



Última edición por Shezis el Mar Dic 14, 2010 2:26 am, editado 2 veces
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Shezis
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MensajeTema: Re: Personajes principales   Mar Dic 14, 2010 12:13 am

Lord Oscuro Sith, Argos (raza Draethos)



Descripcion Fisica: Cuerpo alto y esbelto, de musculatura marcada pero sin llegar al punto de restarle velocidad. Resistente y fuerte.
De piel escamosa y aspera de color gris piedra.
Al no tener labios, su mandibula superior sobresale dejando al descubierto unos intimidantes dientes.

Descripcion Psicologica: Desde su infancia, como a todos los de su raza, se le introdujo un fuerte dogma que los guia durante toda su vida: Aprender todo lo posible. Siendo al alcanzar la madurez maestros en varias areas.

Obtener conocimiento y superarse, eso es lo que siempre lo guio. Buscaba aprender todo lo posible en todas las materias, llevandolo a obtener un conocimiento profundo en varios estilos de combate, rituales antiguos de su pueblo, tacticas militares, historia galactica.

Se volvio muy codicioso, y aumentaba con cada conocimiento que adquiria, la codicia sumada a la impaciencia generada por no poder alcanzar las distintas etapas de conocimiento cuando el queria, lo llevaba a estados de violencia en lo que solo el fin importaba, utilizando medios crueles.

Su raza sufrio mucho por causa de la enfermedad desconocida, el obtubo el poder para curarla pero no lo hizo. Al ver los resultados, solo culpo a otro en lugar de a si mismo.

Historia:
Argos no siempre fue el nombre del Lord Oscuro Sith. Su verdadero nombre se ha perdido en el tiempo, en la época en la que crecía física y mentalmente como Jedi, poco antes de que la última gran guerra estallara y ambos bandos desaparecieran casi por completo.

El Draethos era joven e ingenuo, al igual que muchos otros, pero también tenía una necesidad que muy pocos tenían: la de descubrir la manera de ayudar a su gente, víctima de una extraña enfermedad causada por las nuevas armas usadas en la guerra. Necesitaba más poder para poder hacer algo al respecto, y eso le volvió impaciente. Su maestro vio la semilla de la ambición en su corazón y le negó los conocimientos que anhelaba, al igual que otros maestros a los que les habló de su necesidad. Esto hizo enfurecer al joven Draethos, cuyo primer pensamiento fue que los Jedi no querían que les superase en poder. Huyó de la Órden y viajó en busca de alguien que pudiese enseñarle el poder que los Jedi le vedaban. Su búsqueda le guió hasta el Borde Exterior, a un planeta llamado Dantooine, donde supuestamente se ocultaba un antiguo Jedi de la Orden, alguien que había decidido desertar para desentrañar los secretos que encerraba el Lado Oscuro de la Fuerza. Fueron unos cazarrecompensas quienes le indicaron el paradero de un misterioso ermitaño que se adecuaba a su descripción. Nada más obtener la información que necesitaba, el Draethos mató a los cazarrecompensas para evitar que dieran información sobre él a la Orden, dispuesto a tomar lo que necesitara sin importar las consecuencias, sin importar cuántas vidas tuviera que tomar, porque la vida de su gente era mucho más importante para él. Toda su cultura y sociedad estaban amenazas… y él necesitaba ese poder para ayudarles.

El ermitaño se escondía en un gran templo de columnas atacadas por el tiempo. La flora había hecho estragos en él y aparecía manchado de verde, pero se podía adivinar que en algún momento había sido de un color blanco puro. En el interior de las ruinas, encontró al ermitaño. Su aspecto físico estaba muy descuidado, su cabello era largo y enmarañado, sus uñas crecieron hasta curvarse e incluso su rostro denotaba falta de sueño y alimento, haciéndole parecer mucho más viejo de lo que en realidad era.

El ermitaño se mostró asustado cuando escuchó las palabras del Draethos en su mente, pidiéndole que le enseñara los conocimientos que necesitaba. El anciano se negó, aún más asustado y paranoico. Miraba hacia todos lados, como esperando ser atacado desde cualquier rincón, tenía miedo de las sombras que se proyectaban desde afuera del templo. Estaba atormentado por su pasado.
El Draethos no estaba dispuesto a rendirse… si no podía sacarle la información por las buenas lo haría por las malas. Lo llevó a la nave por la fuerza para torturarlo por horas, días, semanas, hasta que el ermitaño no pudo resistir mas y confeso sus secretos, invadido por el miedo. Le enseñó el poder que encerraba el Lado Oscuro y, cuanto más aprendía el Draethos, más poder ambicionaba. Poco a poco, su objetivo principal de ayudar a su gente fue ocupando un lugar secundario en su cabeza para acabar desapareciendo por completo. Ya no le importaba nadie. Solo importaba el poder, un poder ilimitado que esperaba a ser controlado por él. Podía hacer todo lo que quisiera, podía decidir con un solo gesto si una persona vivía o moría, podía tener todo cuanto deseara y podía tener acceso a todo lo que los limitados Jedi le ocultaron. Ahora ya no era un Jedi. No cuando el odio hacia ellos por ocultarle todo aquello florecía en su interior. Ahora era un ser nuevo, un Sith. Y como cualquier nuevo ser, necesitaba un nuevo nombre.

Darth Argos.

El sith, al haber aprendido todo lo que el ermitaño podía ofrecerle, se deshizo de él. Con su nuevo poder, podía desafiar a la Orden Jedi, podía hacerles ver por las malas que habían cometido grandes errores, que eran débiles.

Ese fue el gran error que le llevó a odiar con más fuerza a los Jedi. Les había subestimado. Derrotado, Darth Argos pudo escapar de las manos de la Orden y refugiarse en Korriban mientras la guerra se cobraba las vidas tanto de Jedi como de Sith, mermando a ambos bandos por igual. En Korriban esperó. Esperó y entrenó aún más duro. Necesitaba poder, mucho más poder si quería vengarse de los Jedi. Solo había una forma de hacerlo: convertirse en el nuevo Lord Oscuro, alzarse sobre los Sith y llevarlos de nuevo a la eterna batalla contra los Jedi.

Una batalla que se encargaría de continuar.


Última edición por Shezis el Mar Dic 14, 2010 12:19 am, editado 1 vez
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MensajeTema: Re: Personajes principales   Mar Dic 14, 2010 12:16 am

General Supremo del Ejército Republicano, Reeku Gith (raza Yinchorri)



Descripcion Fisica: De contextura robusta, brazos y piernas musculosas. Su piel gruesa lo hace resistente al dolor. No posee pelo en ninguna parte de su cuerpo, como la mayoria de los reptiles. Su coloracion es verde.
Tiene un hocico corto, y unos ojos amarillos con pupila negra de mirada severa.
Su rostro tiene muchas cicatrices menores, al igual que sus brazos, pero la mayor de la cicatrices, la mas profunda, esta en su ojo derecho. Que fue reemplazado por una protesis.

Descripcion Psicologica: Todo lo que no le gusta o no tiene razon de ser, solo es digno de ser destruido. Esto puede hacer pensar que alguien como el no puede liderar un ejercito, al contrario. La esclavitud debe ser destruida, los actos terroristas deben ser destruidos, la maldad debe ser destruida, la guerra en si misma debe ser destruida.
Una de sus caracteristicas tambien es el hecho de volver veroz al defender a sus seres queridos, todo lo que el considere querido va a ser defendido de una forma feroz y agresiva, no obstante amenazas o ataques dirigidos hacia el no van a lograr enfurecerlo. Eso lo hace digno del puesto maximo del ejercito de la Republica.

Aunque lo agredan directamente no van a conseguir provocarlo hacia una batalla, pero si tratan de lastimar a la gente a cargo de el, que el debe defender, su respuesta va a ser directa, violenta y devastadora. El enemigo no puede ser perdonado.
Los lazos familiares son muy importantes para los de su raza, por lo que el considera a sus soldados, los que estan a cargo de el, como su familia y los protege en todo momento. Esto hizo que se ganara el respeto de muchos de sus soldados.

A traves de su lema "El poder da derecho." pueden reclamar como suyo cualquier cosa que puedan mantener en su posesion.
Lo que logro con su poder y tenacidad fue llegar al puesto mas alto del ejercito de la Republica, por lo que no va a dejar su puesto por nada y va a defender su propiedad (Seres queridos,la Republica y en ultimo lugar su puesto) con todas sus fuerzas.

Historia:
"Aun recuerdo ese día..." Sus ojos miraban un punto indefinido en la habitación sin alejarse de el. En sus pequeños ojos se podía adivinar la nostalgia, y cómo su mente era invadida por todos los pensamientos que tuvo en ese fatal instante en que creyó que moriría. Estaba alegre, sus soldados estaban a salvo.
Entonces sus labios comenzaron a moverse, y el aire se lleno de una mágica atmosfera. Sus palabras estaban tan cargadas de sentimiento que incluso parecían formar imágenes en el aire. Aunque no eran imágenes en sí, sino impresiones de cada momento.

En ese momento su rango era más bajo, era Sargento, pero eso no le quitaba responsabilidades. Tenía hombres a su cargo, un batallón que respondía a sus órdenes con mucha eficacia, los mejores hombres que alguna vez pudo conocer, todos eran dedicados soldados con la misión de traer paz a la galaxia, de la única forma que sabían hacerlo, luchando.

Todo parecía una misión de rutina, tenían que proteger un cargamento importante de alimentos y medicamentos para un planeta aliado bajo un bloqueo planetario. La misión difícil parecía ser la del hábil piloto que llevaría la carga sin ser detectado, la de ellos debía ser una misión simple, escoltar la carga hasta que esté completamente en el transporte.

Hasta que apareció la pesadilla. Aun en la actualidad tenía que hacer una pausa en ese momento para tomar aire, recordar, y honrar a sus hombres caídos. Era difícil definir lo que paso en esos segundos decisivos que hicieron que perdiera a dos de sus soldados. Nunca se pudo perdonar eso.

Sus hombres estaban terminando de subir lo último del cargamento, cuando en la plataforma de despegue de la nave apareció el odio y la ira en persona. En algún momento esa cosa pudo haber sido humana, pero allí, frente a ellos había algo más que un animal pero menos que un ser humano. Su piel blanca como el mármol estaba pegada a sus huesos, lo único que tenía color en su rostro eran unas negras bolsas bajo sus ojos. Incluso su cabello estaba sucio y enmarañado, de una forma que solo se encuentra en las bestias más primitivas. Ambas manos sostenían lo que antes habían sido las cabezas de dos excelentes soldados, los encargados de guardar la entrada en ese momento. Aun podía ver sangre cayendo de sus cercenados cuellos. El maldito les había arrancado las cabezas con las manos...
Ambos, humano y Yinchorri se miraron un instante, y entonces la bestia comenzó a correr hacia él, en su carga bestial saco un largo tubo de metal del que salió una luz roja que se volvió solida, parecía la lengua del diablo y esa era la mejor descripción que encontró porque traía con ella lo mismo que el diablo: Muerte.

Solo tenía un instante, no podía desperdiciarlo con pensamientos estúpidos sobre su vida o sus logros, alzo su voz por entre los ruidos que envolvían el puerto y dio la orden a sus soldados de que subieran a la nave junto con el cargamento. “¡ Suban a la nave!" Fue lo único que dijo pero su tono de voz fue lo suficientemente fuerte y cargado de sentimiento para que sus hombres entendieran su necesidad.
Conociendo a su líder como lo conocían, los soldados sabían que estaba pensando hacer, se iba a sacrificar para que ellos pudieran salir con vida. Saltaron a la nave inmediatamente.

El sable laser se clavo en su estomago atravesándolo de lado a lado, las ultimas letras de su grito se perdieron en un aullido de dolor, el resplandor de la luz roja desapareció un instante, y la bestia lo dejo caer dándolo por muerto. Pero no lo estaba.
La criatura levanto ambas manos hacia el cielo y la nave se detuvo a pesar de tener sus motores a la máxima potencia. Ambos, humano y maquina luchaban entre ellos para ver quien dominaba a quien, si la maquina lograba salir del influjo de la fuerza o si el humano lograba imponer su voluntad y derribarlo.

Reeku disparó sus dos pistolas blasters hacia la espalda del demonio, aun desde el piso y sabiendo que el sería su próxima presa. No lograba encontrar la fuerza suficiente para pararse, la herida le dolía mucho más que cualquier otra cosa que hubiese sentido en su vida.
Él sabia que bajo esa oscura túnica su piel estaría igual de blanca y que los disparos realizados le habían dejado graves quemaduras pero eso no lo derribo, aunque sí logró atraer su atención de la nave hacia él, dándoles la oportunidad de escapar con el cargamento y el resto de sus tropas intactas.

El Yinchorri lanzo un detonador térmico en el instante justo en el que con un movimiento de sus manos el demonio lo levanto en el aire y lo empujo con una fuerza increíble. La fuerte explosión silencio el grito que lanzo cuando un instante después sintió su espalda golpeando contra las duras puertas de metal, sus costillas siguieron avanzando incluso cuando el resto de su cuerpo había sido detenido por la puerta, hacia sus órganos, acuchillándolo por dentro, comprimiéndole todo lo que lo mantenía con vida. Uno de sus ojos fue alcanzado por uno de los tantos fragmentos producidos por el detonador, sus brazos también estaban lacerados por el explosivo. Pero la muerte no quería llevárselo, no en ese momento...

El Sargento apenas se mantenía con vida, no sabía cómo estaba de pie, no le importaba tampoco. Tomo una granada en cada mano, y las lanzo prácticamente a sus pies, si intentaba arrojarlas más lejos serian interceptadas.
Ambas en conjunto crearon, en este orden, un fuerte destello de que dejo ciego a ambos y una cortina de humo negro que bloqueo cualquier intento de ver algo, incluso su olfato se vio afectado por el dañino humo.

Avanzo lo más rápido que sus débiles pies le dejaban, su pecho se movía con dificultad a un ritmo lento y pesado que le proporcionaba menos oxigeno del necesario, sentía como por momentos perdía el conocimiento, cada paso retumbaba en su cabeza como si un ejército entero marchara sobre él. Su pie choco contra algo, bajo la mirada para ver que era pero no pudo mantenerse en pie y cayó pesadamente sobre el objeto. Era el sable del Sith.

El humano se acercaba hacia el tambaleante, sus sentidos también debían estar aturdidos pero avanzaba hacia el sin impórtale, la fuerza le daba un sentido que el Yinchorri no podía quitarle... Uno de sus brazos había sido removido hasta la altura del codo, sangraba marcando un camino desde el lugar donde había estallado el detonador térmico, de su boca salía espuma blanca y sus ojos brillaban demencialmente con un único objetivo, terminar con su vida.

Con su brazo sano energizado por la ira lo levanto del cuello sin ninguna dificultad como si su robusto cuerpo no pesara absolutamente nada, hasta dejar sus demenciales ojos enfrente de los suyos.
En un esfuerzo que ningún humano hubiese podido hacer, un esfuerzo heroico y desinteresado, Reeku Gith, sargento de la República encendió el sable laser clavando el tubo sin vida, frio y malévolo en el corazón de la bestia.
Al encenderse con su peculiar sonido, la luz roja del sable lo atravesó limpiamente de lado a lado. Incluso después de muerto sostuvo al Yinchorri por unos segundos más, interminables, hasta que ambos cuerpos cayeron inertes en un profundo sueño del que solo uno era capaz de despertar.

"...Y así fue como obtuve esta cicatriz..." Se señalo el ojo derecho, en el que una cicatriz cruzaba su ojo. Increíblemente su ojo se mantuvo intacto pensaría cualquiera al escuchar la historia.
"... y como salve el día. Y a mis soldados." Sonrió por primera vez desde que había comenzado con su historia. "Esto es lo que harán todos los días, dar la vida por los demás, salvar el día una y otra vez." Los cadetes asintieron en silencio, sentían admiración por quien era la cabeza del ejército de la Republica, admiración y respeto por quien se convertiría en su General Supremo si lograban pasar los duros exámenes de ingreso al ejército.

La parte de la historia que no les conto, fue la que no recordaba, cómo los médicos le habían salvado la vida después de repetidas operaciones, cómo le colocaron la prótesis que ahora llevaba en lugar de su ojo derecho. De cómo estuvo meses sin poder moverse mientras sus órganos sanaban lentamente, sus huesos soldaban y su mente se recuperaba y aceptaba que le devolvieron la vida.

Sus hombres seguían con vida, eso bien valía un pedazo de su cuerpo.


Última edición por Shezis el Mar Dic 14, 2010 12:18 am, editado 3 veces
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MensajeTema: Re: Personajes principales   Mar Dic 14, 2010 12:16 am

Emperador del Nuevo Imperio, Thuro Thalabak (raza Dug)



Descripción física: Hocico alargado, cuatro patas musculosas que puede usar como patas o manos. Piel marron claro. Un metro veinte de estatura.
Prefiere caminar sobre sus miembros superiores y usar sus miembros inferiores como manos. En situaciones que requieren velocidad, deja los protocolos y corre en cuatro patas dandole una velocidad superior a la humano.
Su pecho esta protegido por una armadura ornamentaria con muchas decoraciones de un color rojo sangre.
El resto de su cuerpo queda al descubierto excepto por las palmas de sus cuatro extremidades que llevan guantes.


Descripción psicológica: Thuro Thabalak tiene un alto concepto de si mismo y confía en todo lo que hace porque tiene la certeza de que puede hacer todo bien y que no hay nadie mejor que él y, si lo hay, él no lo reconoce así como no reconoce tampoco a las autoridades de los distintos planetas de la Galaxia. El cree estar por encima de todos. Cuando alguien le niega su "derecho" simplemente se limita a usar la violencia.

Despectivo, Insolente, violento, orgulloso, soberbio, desvergonzado. A pesar de que aparentemente no tiene ninguna cualidad positiva, el Dug se convirtio en cabeza del Imperio gracias a sus grandes habilidades de orador revolucionario y de estratega, a través de ataques brutales fríamente planificados. Su capacidad para pensar meticulosamente las estrategias está acompañada por un fuerte complejo de inferioridad y una gran ira, a pesar de esto sus planes son certeros y casi siempre enfocados en reducir la moral del enemigo.

De caracter muy dificil de manejar, es más temido que respetado por los que están bajo su mando, y tiene muy claro que si un planeta ignora su ultimátum para convertirse en su aliado por las buenas, recurrirá a su basto poder militar para anexionar el sistema por la fuerza y esclavizar a sus gentes.

Historia:

“¡Y creedme cuando os digo que Malastare será otra vez libre y que correrá la sangre Gran por sus ciudades!”

Esas fueron las palabras que enviaron al líder del Concilio Malastariano, el Dug Thuro Thalabak, a la prisión en Malastare. Eso, y que asesinó a doce Grans antes de ser reducido.
Para Thuro su odio hacia los Gran, que habían esclavizado a los Dugs, solo era superado por su odio a la República, la cual ignoraba a su raza y les consideraba inferiores, sin ni siquiera permitirles tener un representante de su especie en su Senado. Las palabras de Thuro no fueron ignoradas por sus seguidores, que llevaron a cabo un golpe de estado liberándolo de la prisión y atentando contra los Gran en Malastare. Este golpe de estado fue reprimido por la falta de organización de los suyos, y junto con los Dugs rebeldes se vio obligado a huir del planeta.

Aprovechando el hecho de que el odio hacia la República era mayor debido al reciente conflicto, Thuro Thabalak cerró varios tratos con otras especies, que pronto le reconocieron como la voz de la revolución contra la República, la voz que les guiaría hacia la victoria. Sus seguidores crecían cada vez más, y en los primeros años había conseguido hacerse con un pequeño ejército que organizaba escaramuzas contra la República, atacando convoyes, naves del ejército republicano, e incluso enfrentándose a sus fuerzas terrestres en combates abiertos, planeados con una mente tan fría como retorcida. Tras ganar una fuerza considerable, algunos planetas menores se unieron a Thuro Thabalak el cual, tras un contundente discurso, fue aceptado como Emperador del Nuevo Imperio. Tras la obtención de este título, muchos otros planetas anti-republicanos se unieron a él, jurando lealtad. Thuro Thabalak había ido más allá de lo que jamás había soñado, había sido capaz de levantar un Nuevo Imperio, y eso le llenó de confianza y orgullo. Pero el Emperador Thabalak era sensato, y sabía que no llegaría muy lejos con un ejército poco avanzado y controlando unos planetas menores del borde exterior. Necesitaban hacerse con el control de sistemas mayores que pudieran proporcionarles mejores recursos y donde pudiesen construir grandes núcleos militarizados. Su primer paso fue recuperar Malastare, asediándolo con todo su ejército y aniquilando a todos los Gran que no pudieron huir del planeta a tiempo.

“¡He vuelto para cumplir mi promesa, hermanos! ¡Uníos a mi Nuevo Imperio y jamás volveremos a ser ignorados! ¡Los cerdos republicanos serán los siguientes!”

No necesitó ningún discurso para convencer a los Dugs de Malastare que habían estado sometidos a los Gran. Al instante se volcaron en la optimización militar de Malastare, construyendo industrias, bases, ciudades… y en menos de dos años, todo estaba listo para el siguiente paso: declarar la guerra a la República bajo el estandarte del Nuevo Imperio Galáctico.

Sin embargo, Thabalak comprendió que no podía enfrentarse a los Jedi como se enfrentaba a los soldados republicanos. Fue entonces cuando escuchó a Lord Argos y entendió que una alianza es lo que más beneficiaría a ambos. Con los Sith de su lado, era solo cuestión de tiempo que los Jedi cayeran y dejasen la República a su merced.
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