Star Wars Frontiers

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 Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]

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Aldo Rekban
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MensajeTema: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Mar Dic 14, 2010 11:13 pm

Aldo estaba teniendo un sueño de lo más… exótico, por decirlo de alguna manera. No estaba en su top ten de sueños extraños, pero se acercaba bastante… y justo en lo mejor del sueño, algún pitido insoportable le despertó de golpe, casi haciéndole caer de la cama.

-¡Lata! ¡Chapa! ¿Qué estáis haciendo? –exclamó de mal humor por haber sido despertado de su merecido descanso.

Se levantó de la cama y recogió su inseparable sombrero, poniéndolo de vuelta en su cabeza. Salió de su compartimiento al pasillo principal, buscando una explicación a la luz roja parpadeante y a la alarma de emergencia que inundaba el interior del Firebird. Tampoco veía a Kl’Arzzal por ahí… ¿qué estaría haciendo?

-¿Kl’Arzzal?-llamó a la vez que avanzaba a la sala de mando.- ¿Qué está pasando? ¿Has montado una fiesta sin mi?

El Turazza quizás también estaría descansando en el compartimento de la tripulación. De pronto, Aldo sintió un golpe en sus piernas. Se trataba de Lata, uno de los droides astromecánicos de su nave, el de color amarillo. Si hubiese podido hablar, seguramente estaría chillando.

-¿Me puedes explicar qué está pasando?-preguntó intentando alzar su voz por encima de la alarma.

Lata solo produjo una serie de pitidos alarmados, pero Aldo lo entendía lo suficiente como para saber que algo iba mal, aunque el droide no terminaba de explicar el qué, solo hablaba de la sala de máquinas.

-¡De acuerdo, de acuerdo!-exclamó el cazarrecompensas cuando el droide embistió sus piernas para obligarle a moverse.- ¡Lagartija! ¡Estés donde estés, ven a la sala de máquinas!-dijo retransmitiendo su voz por uno de los transmisores ubicados por varios lugares de la nave.

Acto seguido, siguió a Lata hasta el lugar indicado, pasando por una compuerta… cuando, de pronto, las luces se apagaron. Algo había pasado con la energía.


Última edición por Aldo Rekban el Dom Dic 19, 2010 1:42 am, editado 1 vez
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Kl'Arzzal
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Mar Dic 14, 2010 11:16 pm


Sus oidos se vieron invadidos repentinamente por una ruido penetrante y alarmante. Kl'Arzzal se levanto de golpe, tomo su blaster y lo coloco en el bolsillo correspondiente. Encendio las luces de las camarotes que lo dejaron cegado momentaneamente, pero la luz no duro mas que unos segundos antes de quedar en penumbras sin darle tiempo a acostumbrarse a la nueva luminosidad excesiva sus ojos ya trataban de adaptarse a la falta total de luz. Al menos el infernal pitido habia cesado junto con la energia de la nave... eso sugeria que hasta que solucionaran el problema estarian a oscuras y varados en el espacio.

Sus pies tropezaban con todo, absolutamente todo, la habitacion no era chica y pero no podia dar un paso sin encontrar algo a sus pies con lo que chocar, un bolso, zapatos, otra de las camas, un armario pequeño... Sus manos lamentablemente tampoco tenian suerte al buscar sobre los escritorios y mesas alguna linterna o cualquier cosa que pudiera generar algo de luz.
Le quedaba una unica solucion, confiar en que sus ojos captaran algo de luz y tratar de avanzar hacia la causa del problema. Apenas si podia verse a si mismo. Caminaba con mucho esfuerzo tratando de recordar la forma de la nave con la que todavia no estaba muy familiarizado.
Su lengua fibida lo ayudaba bastante, captando los olores y llevandolos hacia su boca para que sean analizados. Algo no estaba bien...

Solo habia dos personas a bordo de la nave y dos droides... pero los droides no tiene olor, al menos no tienen el olor que puede tener una criatura viva. Reconocia un rastro que podria ser de Aldo, y otro rastro que no lograba descifrar, no era un olor fuerte como el de los Jawas, tampoco un perfume. Era el olor de algo salvaje. Una criatura.

Saco su blaster por precaucion y lo sostubo en alto mientras avanzaba, a cada esquina se detenia a ver, era poco lo que podia captar con sus ojos.
Se guio por el olfato hasta que llego a Aldo, el otro olor seguia mas adelante de donde se encontraba el.
Se acerco sigilosamente, lo agarro de la ropa para que lo viera y se llevo uno de sus escamosos dedos a su boca en señal de silencio. Y casi en un susurro continuo "Hay algo vivo adelante. Puedo olerlo." Señalo hacia adelante, pasando la compuerta, pero no podia distinguir exactamente de donde venia el olor. Estaba en la habitacion siguiente, en algun lado. Escondido, ¿estaria esperando para acecharlos? "Preparate." Dijo al mismo tiempo que levantaba su blaster para que pudiera verlo y comprender que tenian que avanzar con cuidado.

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Aldo Rekban
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Mar Dic 14, 2010 11:21 pm

Aldo notó como su pie chocaba contra algo metálico y tuvo que contener un grito de dolor. Fue entonces cuando Lata decidió encender la luz incorporada en su sistema, iluminando el ahora oscuro corredor.

-Podrías haberlo hecho antes, montón de chatarra.-se quejó el cazarrecompensas, aún dolorido por el golpe.

Primero escuchó el sonido de unos pies diminutos por el pasillo, y segundos después vio a Kl'Arzzar frente a él. Se sorprendió de su rapidez... ¿cómo hacía para pasar desapercibido así y aparecer delante de él como si de un jedi se tratase? Aldo iba a decir algo, pero el gesto de advertencia del Turazza le detuvo. Asintió al escuchar sus palabras y, con un gesto de su cabeza, ordenó a Lata ir delante para alumbrar el camino, al tiempo que él llevaba una mano a una de sus vibroespadas.

Las compuertas se abrieron. La luz de Lata no servía para iluminar toda la sala, así que tendrían que ir con cuidado. Aldo escuchó un sonido a la derecha debajo de un panel de controles. Se acercó con cuidado y señaló al lugar para que Lata alumbrase la zona. Aldo estaba preparado para asestar un tajo cuando descubrió que lo que se escondía ahí debajo era el otro droide, Chapa.

-¡Serás cobarde!-exclamó en un susurro.-¿Qué ha pasado aquí?

Unos sonidos en la otra punta de la sala le hicieron darse la vuelta con rapidez. La situación empezaba a ponerle nervioso... no por miedo, sino porque, fuera lo que fuera lo que había ahí dentro, se había colado en su nave sin permiso y andaba jugueteando con los circuitos.

-¡Eh tú! ¡Sal de ahí si no quieres que las cosas se pongan feas!

Silencio.

Después, dos ojos brillantes se posaron en él y Kl'Arzzal.

Segundos más tarde, una rata inmensa saltó desde la oscuridad con las fauces abiertas. Y, cuando decía inmensa, quería decir que el animalito medía por lo menos dos metros. Parecía hambrienta, pero Aldo decidió que no iba a servir de comida, por lo que saltó aun lado para esquivar a la criatura, que volvió a ocultarse en las sombras.

-¡Cuidado lagartija! ¡No sabemos de dónde puede salir!-exclamó.- ¡Lata, Chapa! ¡Restableced la corriente!
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Kl'Arzzal
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Mar Dic 14, 2010 11:23 pm



Automaticamente cuando vio que la rata saltaba hacia ellos el salto unos pasos hacia atras con sus agiles patas, casi inmediatamente disparo en la direccion en la que habia desaparecido la sombra de la rata pero no fue suficiente rapido. El laser del blaster ilumino apenas la zona solo para mostrarle que la rata ya se habia escondido y no logro pegarle. Si llegaban ilesos a algun planeta a reparar la nave recordaria comprar vengalas y linternas de emergencia para situaciones como esas... incluso alguna linterna para adaptar al blaster y que nunca mas dependiera de que dos piezas de chatarra restauraran la energia de la nave para ver a su blanco.

La luz de la habitacion no volvia, y sin la luz de Lata no se podia ver casi nada. Solo sombras, a veces las sombras se movian, y tenia que valerse de su lengua para oler quien estaba alli. No podia ubicar a la criatura en tiempo real porque estaba en constante movimiento, y su olor no se concentraba en un solo lugar sino que estaba en dispersa por toda la habitacion. Al menos con ese sistema podia comprobar el blanco en la oscuridad y saber que no le iba a dar a Aldo sin querer.

Escucho unas patas rozando el metal de la nave en algun lado a su izquierda, disparo un par de veces en la direccion general arriesgandose a romper mas intrumentos de la nave, pero dispuesto a ver a su presa. Pero no logro ni verla ni acertar sus disparos. Tal vez si usaba su lengua podria avanzar en la oscuridad hasta los sitios donde la bestia se habia escondio con mas frecuencia.

Se acerco a un recodo de la habitacion y espero. Su olfato le decia que ahi habia estado la bestia por mas tiempo que en otros lugares. Tal vez alli estaban los cables o lo que sea que la bestia habia dañado, pero en la oscuridad no podia verlo. La rata intentaria atacar y despues podria pasarse por su escondite... el la esperaria. No se equivocaba, la bestia salio corriendo desde una esquina dirigiendose en esa direccion, hacia el escondite donde el reptil lo esperaba. Kl'Arzzal no le dio oportunidad y disparo su blaster un par de veces, el laser iluminaba el camino desde su arma hasta su objetivo en el corto tiempo que tardaba en impactar y desaparecer. Un disparo impacto en una de las patas delanteras, otro en su hombro y el tercero en su espalda cuando la criatura se dio la vuelta muy velozmente para escapar de su atacante. Con el tamaño que tenia , la capa de pelo espezo y la musculatura seguramente no moriria por esos disparos. En efecto salio corriendo de alli. Ahora un olor mas se sumaba al coctel, el pelo quemado de la criatura en donde el laser impacto.

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Aldo Rekban
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Mar Dic 14, 2010 11:24 pm

Cada vez que el Turazza disparaba, Aldo sufría como si le estuviesen dando una paliza. Los láser volaban en todas direcciones y dañaban aún más a su pobre nave...bueno, en realidad, no dejaban más que un tizón negro allá donde impactaban, pero Aldo vivía cada disparo fallido como si fuesen dirigidos a él. No era culpa de la lagartija, de cualquier forma, él solo quería ayudar.

-¡Maldita rata!-bufó.- ¡Ahora sí que estoy cabreado!

Aldo no recordaba la última vez que se enfadó de aquella forma... pero el Firebird era sagrado, y el culpable de cualquier desperfecto sería la víctima de su furia. No podía ver a su compañero y la luz emitida por su vibroespada apenas alcanzaba para ver más allá de sus narices, pero al igual que el lagarto se guiaba por su olfato, el podría guiarse por su oído. Volvió a escuchar varios disparos, con la diferencia de que esta vez vinieron acompañados de los alaridos de la rata.

En ese momento, la energía regresó a la nave, y con ella la luz, aunque debido a los daños ocasionados en el sistema era bastante tenue. Lo suficiente como para poder ver al animal, que ahora intentaba huir en su dirección. Aldo se lanzó sobre la bestia, agarrándola por los pelos de su espalda con su mano libre y tratando de ensartarla con su vibroespada con la otra. No obstante, la rata no parecía tener la más mínima intención de permitirlo, revolviéndose como loca, saltando, y chocando contra las paredes. El cazarrecompensas tubo que agarrarse con todas sus fuerzas para evitar caer, y aún así se llevó algún que otro golpe contra las paredes y artilugios de la sala. En aquel momento, Lata y Chapa aparecieron. A toda velocidad, corrieron hasta el animal y le proporcionaron varias descargas eléctricas que le dejaron semi-aturdido. Sin pensárselo dos veces, Aldo clavó su espada en el cuello de la criatura, que cayó al suelo con un último chillido.

-¡Y no vuelvas a tocar mi nave!-exclamó desde el suelo.

Aquel inesperado "rodeo" le había dejado bastante mareado, pero ahora no podían relajarse. Debido a la pérdida de energía, la nave se quedaría flotando en el espacio de un momento a otro.

-¡Lagartija!-llamó levantándose con algo de esfuerzo.- ¡Acompáñame al puente! ¡Lata y Chapa! ¡Mirad a ver si podéis hacer algo con ese estropicio!-ordenó señalando a los circuitos mordisqueados.

Se dirigió a toda velocidad al pasillo principal, prácticamente derrapando por los corredores hasta llegar a la sala de control de la nave. Una vez allí, se sentó en el asiento del piloto e hizo un rápido repaso a los daños sufridos.

-Necesitamos un lugar para aterrizar sino queremos pasar mucho tiempo solos en el espacio.-observó.-El planeta más cercano es Corellia. Con un poco de suerte, podremos llegar.
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Mar Dic 14, 2010 11:29 pm



No paso mucho tiempo desde que el capitan informo que nos quedariamos estancados en el espacio cual pantano, cuando los droides informaron al unisono con su particular lenguaje binario que al menos un motor estaba en condiciones de funcionar pero que...

Entre bitoreos y alabanzas a los dos droides , se puso en funcionamiento el unico motor con la esperanza de que aguantaria hasta llegar a Corellia, planeta mas cercano que convenientemente estaba equipado con uno de los astilleros mas importantes en orbita, ni siquiera tenian que aterrizar en el planeta, cosa que iba a ser muy dificil con la navegacion practicamente bloqueada.

Mientras la nave, Firebird, se dirigia a una velocidad muy poco aceptable al astillero propulsada por un unico motor y que para colmo no estaba al maximo de su capacidad, una alarma volvio a sonar estridentemente en todas las habitaciones de la nave alertando nuevamente a sus tripulantes. La alarma ceso tan pronto como inicio la conversacion por el canal de emergencia. " Astilero Corellia, atencion Firebird Coru-837 solicitamos que cambie su trayectoria o dismuya la velocidad para ser atraido con seguridad hacia el puerto. Actualmente se encuentra en curso de colision con la seccion B-3 del astillero. Cambio." La voz sonaba aterrada pero se apreciaba un intento de controlar ese sentimiento y actuar con total profesionalismo. Aun tenia esperanza.

Las luces de alarma de la nave seguian inundando todo de un fuerte carmesi, aumentando las sombras, y cegando el ambiente una advertencia de peligro. La nave tambien intuia que estaba en trayectoria de colision con algo, aunque no tenia tanta informacion como el asustado empleado a cargo de la comunicacion, y silenciosamente anunciaba el inminente choque. El reptil con pocos conocimientos en navegacion miro suplicante a su capitan. "Capitan...¿noz preparamoz para la colizion? Zupongo que no pazara de una zacudida a la velocidad que vamoz..." El tambien tenia esperanza de que el le dijera que podian cambiar la trayectoria. Aunque muy dentro suyo sabia que la nave se hubiese encargado de cambiar la trayectoria si fuera posible...

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Aldo Rekban
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Miér Dic 15, 2010 1:09 am

¿Es que todo iba a salir mal ese día? De nuevo, la dichosa alarma ni siquiera le dejaba escuchar sus pensamientos... y si querían salir de esa situación, Aldo tendría que pensar rápido.

Evaluó mentalmente la situación, observando los paneles de control de la nave, que también parpadeaban de forma alarmante, mostrando las partes de la nave dañadas, su proximidad al astillero y... un momento... ¡Estaban demasiado cerca de ese astillero!

Aldo escuchó el mensaje de emergencia. Activó las comunicaciones de la nave para poder responder, alzando su voz por encima de la alarma.

-Aquí Firebird Coru-837, imposible. Repito: imposible. La nave no tiene energía y no tenemos control sobre ella.-anunció cuando se percató de que el motor que Lata y Chapa habían conseguido hacer funcionar se perdía por momentos.-Les recomiendo que despejen la sección B-3 sino quieren que arañemos algo importante.

Dicho esto, cerró las comunicaciones permanentemente. No quería tener a aquel tipo repitiendo una y otra vez el mismo mensaje de advertencia. Aldo había dicho lo único que tenía que decir.

-Vamos... vamos...-murmuró mientras intentaba hacer funcionar los estabilizadores de proa.

Acababan entrar en el astillero. Su velocidad no era demasiada, pero aún así los controles apenas respondían. Aldo empujó tan fuerte los mandos de la nave que por un momento pensó que los arrancaría de cuajo. La nave apenas respondió inclinándose levemente hacia la izquierda, lo justo para evitar una de las torres de control de la sección. Escuchó en ese momento la voz de Kl'Arzzar, la cual sonaba como si el Turazza esperase un milagro.

-Te mentiré y te diré que no. A veces la verdad duele.-se quedó en silencio un segundo.- Literalmente, en este caso.

Cada vez estavan más cerca del suelo. El cazarrecompensas pudo comprobar que le habían hecho caso y estaban retirando las naves y al personal de la pista... el problema era que solo habían retirado las más grandes y los pequeños transportes aún seguían en la pista.

-¡Colisión en... 3...2...1...!

Un chirrido insoportable llegó a sus oídos, aún más insoportable que la alarma incluso. El Firebird se deslizó por la pista de aterrizaje, arrasando con todo lo que se interponía en su accidentado camino. Las chispas saltaban y chocaban contra la cabina mientras Aldo intentaba hacer frenar al montón de chatarra que ahora tenía por nave...

Y, poco a poco, el Firebird se detuvo.

Aldo, sin embargo, seguía pegado al volante. Pasaron unos segundos hasta que lo soltó, con el corazón latiendo tan deprisa que casi sale disparado por la cabina. Se dejó caer sobre el asiento, dejando su sombrero a un lado.

-Hemos roto algo, ¿verdad?.preguntó con gesto dolorido.

Seguro que se habían llevado varias cosas por delante... pero el Firebird habría quedado totalmente destrozado.

-Hay que mirarlo por el lado bueno... al menos la alarma ya ha parado.-murmuró mientras volvía a levantarse, devolviendo el sombrero a su cabeza.-Vamos, Kl'Arzzal... tengo el presentimiento de que alguien estará muy, muy enfadado con nosotros.

Dicho eso, salió de la sala de control y se dirigió hacia la pasarela de desembarco, haciéndola descender para abandonar la nave. Una vez fuera, no se atrevía a mirar atrás y ver el estado del Firebird o la escabechina que habrían liado en el astillero.

Como si pudiese ver el futuro, ahí estaba el tipo con cara de enfado y prácticamente a punto de explotar.

-¡Estáis locos!-exclamó con furia.- ¡Mirad lo que habéis hecho! ¡Mas os vale ser los reyes del planeta de los idiotas, porque vais a necesitar mucho dinero para pagar todo esto!

-No se lo va a creer, pero...-comenzó Aldo con voz tranquilizadora.- Había una rata comiéndose mi nave.
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Miér Dic 15, 2010 1:15 am


Las palabras del capitan eran sinceras, al menos podia contar con que en las peores circunstancias le fuera sincero. La sinceridad esta vez solo le sirvio para agarrarse de algo fuertemente para no caer antes de que la nave pasara a traves de la barrera permeable que los separaba de la gravedad artificial del astillero. Con la gravedad, vino un nuevo impulso que les subio desde los pies hasta la cabeza.
Al entrar en la estructura la nave cayo pesadamente sobre el piso de metal, y comenzo a arañarlo sin piedad avanzando por inercia, arrancando un grito agudo y penetrante desde el metal, para cualquier oido era doloroso escucharlo, incluso un sordo se hubiese sobresaltado ante tal sonido.

Una ultima sacudida detuvo la nave… el reptil dudaba que eso sucediera por el sistema de frenos que ya no servia como ninguna parte del sistema de navegación. Al bajar de la nave lo comprobó. El Firebird avanzo de costado hasta el centro del astro puerto B-3, y ahora descanzaba ligeramente inclinada sobre varios transportes de carga livianos que habían sido arrollados por la gran estructura de la nave. Obviamente la prioridad había sido el personal de la zona, y no los vehículos que ahora eran una masa de chatarra casi irreconosible bajo el peso de su propio pesado de chatarra, porque a pesar de conservar su forma general el Firebird lucia pésimo, con abolladuras en todos sus costados, la parte que estaba en contanto con la pasarela seguramente estaba muy dañada por la raspadura, y el acero de la nave debilitado como para salir de nuevo al espacio. Las patas de apoyo de la nave, las que hubiese usado para aterrizar normalmente se encontraba torcidas en algunos inverosímiles.

Rapidamente el reptil se apresuro a ayudar a su capitán en apuros, no era justo que el respondiera por los daños causados.
“Enorme señor, una rata enorme, ze comio todoz loz cablez de la nave rompiendo casi todos los sistemas…” Sus manos se levantaban por encima de su cabeza tratando de ilustrar el tamaño de la rata, obviamente de manera exagerada.
Al ver su expresion austera Kl'Arzzal se inclino en un gesto de respeto, pero parecía mas una burla que un saludo por su minima estatura.

“¿Quién va a responder ante todo esto? Todavia estamos calculando los daños, pero va a ser imposible que los paguen incluso trabajando durante toda su vida.” Ninguno de los dos parecía tener una respuesta lógica a lo que el jefe del lugar decía. El Twi'lek rutiano miraba enfurecido a los dos alternativamente.
“Tengo un trabajo para ustedes, háganlo mientras su nave es reparada y no voy a levantar cargos. Ni siquiera los mejores cazarecompensas de Corona quisieron intentarlo siquiera, pero ustedes no pueden elegir.” Les sonrio con amargura, quitándose sus anteojos oscuros dejando ver unos ojos tan azules como su piel. Se veian cansados y preocupados. Los ojos de un hombre agobiado por los problemas.
El reptil miro rapidamente a su capitan, pero el ya sabia cual iba a ser su respuesta. No tenian opciones.

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Aldo Rekban
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Miér Dic 15, 2010 1:18 am

Aldo asintió mientras Kl'Arzzal corroboraba los hechos, como si así fuese a convencer al twi'lek de que decían la verdad.

-Oiga, si quiere verla, aún está en la...

En aquel momento se giró, olvidando la promesa mental que se hizo a si mismo de no mirar atrás. Ahora entendía el enfado de aquel tipo... pero el Firebird... ya no era más el Firebird, sino una mole de metales retorcidos y placas abolladas que mucho distaban del diseño original de la nave. Aldo no pudo evitarlo y se llevó las manos a la cabeza, desesperado. ¿Cómo iban a arreglar la nave? Se quedó unos segundos paralizado, pero finalmente reaccionó al escuchar la propuesta del twi'lek y cruzó una mirada con el Turazza, pensativo.

-¿Qué opción nos queda?-dijo encogiéndose de hombros.- Pero si hacemos esto por usted, también arreglará el Firebird.-sonrió bajo su máscara.

Sabía que se estaba arriesgando demasiado, pero si no arreglaban la nave no podrían salir del planeta, por lo que les daría igual permanecer un tiempo en la cárcel o no. ¿Qué diferencia había?

El twi'lek pareció pensárselo. Parecía ser bastante importante, ya que terminó asintiendo, suspirando de resignación, y haciéndoles un gesto para que le acompañasen, lejos de oídos indiscretos.

-¿Os suena un quarren llamado Thanel?-preguntó el twi'lek- Perfecto.-agregó al ver que ambos guardaban silencio.- Es el propietario de varios "locales de entretenimiento" en Corona, además de el bastardo criminal más buscado de Corellia.-explicó.- Se dedica principalmente a la venta de esclavos... y una de esas esclavas es mi hermana. Ella empezó a trabajar para él para saldar una deuda pendiente y salvarme la vida.-el twi'lek apretó los puños, desvelando su ira hacia el tal Thanel.- Acordamos que cuando reuniese el dinero que le debía, él la liberaría, pero hace dos días me reuní con él para saldar esa deuda y no solo rechazó mi dinero, sino que la deuda se ha incrementado el doble.

Al llegar tras un transporte del astillero, el twi'lek se detuvo.

-He intentado contratar a los mejores cazarrecompensas de la ciudad, pero todos han muerto o han rechazado el trabajo.-se llevó las manos a la cara, abatido.-Ya no sé qué hacer... no quiero ver a mi hermana sirviendo en ese burdel el resto de su vida por mi culpa. Si lográis sacarla de allí, este desastre quedará olvidado y me encargaré personalmente de la reparación de vuestra nave.-anunció.- Sino... llamaré a los guardias y pasaréis una buena temporada en prisión.-terminó, decidido a hacer cualquier cosa para recuperar a su hermana.

Aldo quedó pensativo unos segundos, llevando una mano a su cuello. Aquel era, sin duda, un trabajo peligroso que no solo requeriría de habilidad, sino de discreción y de picardía. Tal y como a él le gustaba.

-Acepto el trabajo.-dijo alzando la mano para cerrar el trato.- No podemos hacer caso omiso a una dama en apuros, ¿no es así, Kl'Arzzal?
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Miér Dic 15, 2010 2:02 am



Esperando sobre el frio y duro suelo, el reptil recordó su corta vida, la analizo y extrajo los fragmentos que le podrían haber sido de utilidad. En un tiempo viajo con un caza recompensas y más de una vez el reptil le fue útil, y logro aprender muchas cosas del oficio. Una capa negra lo cubría completamente así acostado como estaba haciéndolo virtualmente invisible.
Se encontraba en la azotea de un edifico bajo ubicado en las cercanías del local de Thanel. La oscuridad lo escondía, pero gracias a sus electro binoculares nadie se escondía de él. Todo su equipo era cortesía del twi'lek azul, el se había gastado un par de créditos en comprar el equipo pero era totalmente necesario si quería tener al menos la mas mínima esperanza de que volvieran con la misión cumplida. ¿Cómo probarían que no se escaparían con el equipo? Simple, no tenían ni créditos ni nave para hacerlo. Y si conseguían una nave no podrían abandonar el planeta sin que el dueño del astillero lo supiera.

Las luces de los locales nocturnos brillaban seductoramente en toda Corona pero su atención estaba puesta en uno solo. Desde la mañana se encontraba vigilando la situación de su objetivo, siempre había dos guardias en la puerta principal, que al parecer también era la única abierta al público. Aunque a intervalos irregulares uno de los dos se tomaba un descanso en el interior del edificio. Casi siempre cuando el flujo de gente se calmaba y uno solo podía encargarse de todo.

A simple vista no parecía haber cámaras de seguridad vigilando la puerta pero seguramente estarían escondidas. Un local así no funciona sin cámaras de seguridad y un centro de control desde donde dar la alarma ante un inconveniente. Si entraba y era visto por las cámaras corría el riesgo de ser identificado incluso si lograba salir con vida. Ese local no era una fortaleza impenetrable pero si era un trabajo bastante complicado, esa no era la base del Quarren por lo que aun había esperanzas de poder entrar y salir. Alguien tan odiado como él no se arriesga a ser asesinado yendo todas las noches a sus antros.

Según lo que se podía analizar con los electro binoculares el local constaba de planta baja y primer piso, no era el edificio que mejor se veía, ni el que más opulencia demostraba en diseño. Era un edificio funcional. El análisis de las radiaciones calóricas demostraban que probablemente las chicas eran encerradas en el primer piso, donde también estaban las habitaciones para atender a los clientes más adinerados. La planta baja funcionaba como cantina con un pequeño show en vivo por parte de alguna esclava ligera de ropas. Lamentablemente había algo con lo que no habían contado… a través del escáner calórico se podía intuir cuales eran las esclavas por un cambio de temperatura en sus cuellos, probablemente un collar para esclavos. ¿Cómo se desactivan esas cosas?

Saco un pequeño disco de sus bolsillos, funcionaba como radio y conectada directamente con la de Aldo con solo presionar un boton.
"Aqui Reptil, tenemoz problemaz... eztan uzando collarez, hay que dezactivarloz primero. Creo que deberia haber un piso bajo tierra, un zubzuelo con el ziztema central de monitoreo de todoz loz collarez. Ez impozible que el control ezte en otro lado, tiene que estar cerca zino no funcionaria. Cambio."

El terror de todos los esclavos, descargas eléctricas insoportables si no se hace lo requerido y si aun así intentan salir de la zona a la que están confinados muchos collares o implantes para esclavos están programados para explotar. Debería de haber un aparato central controlando a todos, probablemente en el mismo edificio y con la misma restricción para los esclavos haciendo imposible que escapen por su propia cuenta sin el código de desactivación. No había forma de verlo con los binoculares… ¿habría un piso bajo tierra blindado de manera tal que no pudiera ser encontrado desde el exterior? En ese caso la tarea era mucho más complicada, tenía que entrar, bajar y desactivar los collares de alguna forma, subir y convencer a las esclavas de huir.
"Voy a limpiar la entrada, encargate de loz collarez. Cambio y fuera." Guardo de nuevo el pequeño comunicador en uno de sus bolsillos internos y se preparo para entrar en accion, tenia que mantener su mente libre de preocupaciones porque a partir del momento que entrara en el local no tendria tiempo para pensar ni un segundo. Le encantaba eso.

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Aldo Rekban
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Miér Dic 15, 2010 2:12 am

Después de trazar un plan basado en observar primero y decidir después, Aldo se separó de Kl’Arzzar para cumplir su parte. Mientras el Turazza observaba la situación dentro y fuera del edificio y encontraba una forma de entrar e instalar los explosivos que Aldo le cedió, él se dedicaría a buscar un vehículo para facilitar la huida, ya que al lagarto le faltaban unos cuantos centímetros para poder llegar a los controles. No le gustaba la idea de dejarle hacer a él ese peligroso trabajo, pero no le quedaba más remedio. Kl’Arzzar no había titubeado ni un segundo cuando discutieron el plan. Era más valiente de lo que Aldo pensó en un principio, y eso aumentaba de manera considerable la confianza que depositaba sobre él. Apenas habían pasado un par de días desde su encuentro en Tatooine y el cazarrecompensas no dudaría en confiarle su vida. Sin duda, era alguien admirable y digno de respeto a pesar de su corta edad.

Y allí estaba él, caminando por las calles de Corona como un ciudadano más. Esa era la impresión que necesitaba dar, y por el momento nadie parecía ni dignarse a dirigirle una mirada ni por accidente. Eso significaba que la cosa iba bastante bien.

Rondaba las calles circundantes al local, aunque sin acercarse mucho a él para evitar levantar sospechas. Necesitaban la máxima discreción en ese trabajo, no podían tener ningún fallo o sus vidas estarían en serio peligro. No se trataba de un delincuente de tres al cuarto, sino de un importante jefe criminal que controlaba desde las sombras gran parte de la ciudad. Quizás los otros cazarrecompensas que aceptaron el trabajo del twi’lek murieron precisamente por despreciar a su blanco. ¿Qué loco se enfrentaría directamente a alguien así? Aldo sabía que la intención del twi’lek no solo era que salvaran a su hermana, sino también que asesinaran a Thanel, a quien era obvio que odiaba desde lo más profundo de su corazón. De todas formas, ¿qué les aseguraba a ellos que Thanel no estuviese en su derecho? Si aquel tipo había contraído una deuda, no era culpa de Thanel, y estaba en su derecho de aceptar la oferta de su hermana si ésta se ofrecía a servirle a cambio de perdonar la vida al twi’lek.
En otras circunstancias, quizás hubiese rechazado el trabajo. Pero no solo estaban obligados a aceptarlo, sino que si había algo que Aldo no soportase, ese algo era la esclavitud. Y mucho menos si se trataba de mujeres indefensas.

Aldo se detuvo frente a un callejón. Miró en su interior y allí descubrió lo que buscaba. A la puerta de un pequeño bar, estaba aparcado un vehículo bastante modesto. Tenía espacio suficiente como para que unas cuatro personas fuesen a sus anchas en su interior, el cual estaba tapizado con algún material rojizo. Como la mayoría de los vehículos de la ciudad, carecía de cubierta. La carrocería era de color verdoso, aunque la pintura delataba que se trataba de un modelo de algunos años de antigüedad. El dueño no parecía estar cerca, así que Aldo se acercó con total confianza y entró en el vehículo como si fuera suyo, de un salto, y comenzó a hacer una derivación con los cables situados bajo los controles. Aquello le recordó a los buenos tiempos, cuando no era más que un niño con ganas de divertirse en un aburrido planeta en el que nunca pasaba nada.

Al tratarse de un modelo viejo, fue una labor bastante fácil y nadie pareció percatarse. El motor arrancó produciendo un ronroneo, indicando a Aldo que era hora de ponerse en marcha. Arrancó el vehículo y, en un visto y no visto, abandonó el callejón y salió a las calles, dirigiéndose hacia el local de Thanel. Estaba disfrutando del viento en su cara cuando escuchó a Kl’Arzzar desde su comunicador.

-Yo me encargo de esos collares, compañero. Tú limítate a poner esos explosivos.-dijo mientras giraba en una calle secundaria, para no aparcar el vehículo en la entrada principal del local.- Y ten cuidado.

Aldo quedó pensativo. Solo iban en busca de la hermana del twi’lek, pero si hacían eso, Thanel sabría de quien fue la culpa y acabaría con la chica y su hermano sin esfuerzo alguno. Por ese motivo, el lagarto y él habían decidido liberar a todas las esclavas del local y así no implicar al twi’lek. Sin embargo, no todas podrían escapar con ellos, dado que por mucho que se apretaran el espacio del vehículo era limitado. Solo podrían llevarse a unas cuantas, las demás tendrían que apañárselas para escapar mientras reinaba la confusión. A Aldo no le gustaba mucho la idea, pero no tendrían más remedio que hacerlo así. Además, tendrían bastantes probabilidades de escapar, ya que si alguno de los guardias se libraba de la explosión, iría derecho a por los culpables.

-Recibido, lagartija. Entraré después de ti. Tengo un vehículo esperando en el callejón paralelo al local.-informó.-Si algo se tuerce, corre hacia allí.-miró un momento el espacio del vehículo, calculando.- Yo diría que caben unas siete, pero iremos muy apretados.

Aldo se preguntó entonces: ¿por qué solo pasaban esas cosas en situaciones críticas que nada tenían que ver con entablar una buena relación con las mujeres? Por lo menos tenían algo a su favor: era hora punta y todo un mosaico de vehículos de distintas formas y colores dominaba las calles de Corona. Eso les ayudaría a pasar inadvertidos en caso de que les siguieran. Guardó el intercomunicador en su bolsillo, se aseguró de que llevaba los explosivos, y dejó sus vibroespadas bajo el asiento delantero, llevando solo sus dos blaster ocultos bajo su ropa para así no despertar sospecha alguna. Ahora todo lo que tenía que hacer era esperar a que Kl’Arzzal entrase.
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Miér Dic 15, 2010 2:14 am


El momento era ideal para el asalto, uno de los guardias estaba adentro seguramente muy ocupado babeando por las bailarinas como para ayudar a su compañero, ya había pasado la media noche y la gente en las calles había disminuido considerablemente. Si quería tener una oportunidad tenia que actuar en ese momento.
Bajo rápidamente de la azotea por las escaleras laterales y se escabullo por los callejones hasta llegar cerca de su objetivo, doblando la esquina se podía llegar directamente por una calle angosta a la entrada principal.
Sus multiples bolsillos estaban llenos con equipo, con sus setenta centímetros era un crucero de guerra armado hasta los dientes y con una agilidad igual de envidiable.
Uso la fuerza de sus cortas pero musculosas patas y en un abrir y cerrar de ojos se encontraba a muy poca distancia del guardia, este apenas tuvo tiempo para girar la cabeza hacia el pequeño reptil y ver como la cabeza cuadrada de su pistola se abria en cuatro pedazos para disparar una red pegajosa que lo atrapo al instante. El guardia alcanzo a mirarlo antes de que la red eléctrica lo dejara tumbado por el shock. En sus ojos se adivinaba una pregunta… ¿Cómo demonios hizo eso?

Cuando la electricidad dejo de recorrer la red, las agiles manos del reptil buscaron en todos los bolsillos del guardia para ver que podía encontrar. Ese guardia era de nivel muy bajo, ni siquiera llevaba una tarjeta o algo que garantizara acceso a alguna cerradura electrónica, suponía que iba a necesitar una llave para algunas puertas, pero ese guardia no poseía nada mas que el vara de choque que usaba para defender la entrada de gente indeseable o sin créditos que insistieran en entrar.
La vara de choque era el doble del tamaño del brazo del reptil, pero eso no la hacia imposible de usar, podía…
El guardia que estaba adentro se acercaba corriendo desde el interior, probablemente no estaba seguro si de verdad estaba viendo a su compañero tirado en el piso y decidió investigar.
El reptil se encontraba agazapado al costado de la puerta, no podía ser visto desde el interior del local, no era fácil verlo desde el exterior del local tampoco por su reducida estatura, solo era claro lo que llevaba en la mano y blandía como un garrote.
Apenas el guardia salió del local recibió un golpe en el estomago con la vara de choque haciendo que su cuerpo superior se inclinara hacia delante de dolor, apenas la vara golpeo el objetivo descargo una gran cantidad de energía de su generador dejándolo fuera de combate.

Reviso sus bolsillos sin éxito de nuevo, pero el reptil no se desilusionó. En cambio se preparo para la siguiente etapa del asalto, tenia que ingresar. Se coloco unas gastadas gafas de soldador lo suficientemente oscuras para mirar a los soles gemelos de Tatooine sin problemas que obviamente también le protegerían los ojos de casi cualquier ráfaga de luz artificial. Había aprendido bien el oficio de caza recompensas, le quedaba de manera excelente.

Al mismo tiempo que cruzaba la puerta de entrada de sus mangas salian volando hacia adelante dos esferas oscuras, cuando sus manos salieron de la túnica de nuevo las esferas ya desprendian una luminosidad sorprendente que cegó a todos los presentes a la vez. Cualquiera que hubiese visto la situacion hubiese estallado en carcajadas, un sujeto verde de unos setenta centimetros no parecia una amenaza para nadie pero... Kl’Arzzal fue rápido y aprovecho al máximo el tiempo que eso le daba, disparo con su blaster a los dos guardias que estaban mas lejos derribándolos al instante, uno de los guardias cercanos se tambaleaba sin rumbo hacia él, y recibió una descarga de la vara.
Los disparos de blaster no se hicieron esperar y los cinco guardias restantes en ese piso dispararon a ciegas hacia donde creían que estaba la entrada, por suerte para él nadie esperaba a alguien de su estatura y sus lasers pasaban muy por encima de su cabeza, aunque no en una dirección equivocada. Sus pies se movían de manera increíble, incluso cambiando de dirección a medio camino entre un paso para esquivar los brutales disparos de un rifle pesado de repetición de unos de los guardias. Parecia estar bailando con la muerte, evitando sus frios y huesudos huesos, y sin detenerse ni un segundo en contemplar la cercania con la dama. No podia dudar ni un instante hasta lograr su objetivo. Por suerte las chicas estaban todas acostadas en el piso, asustadas, pero a salvo de los disparos.
El reptil se movio como un rayo entre las mesas, esquivando a los inocentes que aun estaban allí sin saber que hacer, los lasers pasaban demasiado cerca de su piel incluso como para sentir su calor.

Esos guardias estaban bien armados pero no podían hacer mucho estando ciegos. Logro acercarse lo suficiente a los guardias como para derribarlos uno a uno usando la vara, era el método mas rápido y efectivo ya que no ponía en riesgo las vidas de los clientes ni de las chicas en el escenario o de las camareras. La descarga los dejaba fuera de combate al instante. “ Chicaz, cooperen con mi amigo. Ezto ez para liberarlaz. No ze lez hara daño.”
Las chicas aun aturdidas por la cegadora luz que les arrebato sin aviso la vista, asintieron en silencio aunque el no les presto mucha atencion, lo importante era que comprendieran que estaba pasando, no necesitaban hacer mas. Lo único que temia el reptil era que el miedo las hiciera correr fuera del local y por lo tanto hacer estallar sus collares.

Los hechos se sucedian de una manera vertiginosa, velozmente, no habia tiempo para nada.
Una de las puertas que estaba custodiada daba efectivamente a una sala con computadoras y cámaras de seguridad, pero no había nadie allí. Saco el disco, presiono el botón…“ Al entrar, gira a la izquierda, eza puerta lleva al controlador central.” … termino la oración y lo coloco de nuevo en su lugar. No tenia tiempo, tenia que seguir con el plan y confiar en que Aldo llegaría a tiempo para desmantelar la amenaza de los collares.
De la escalera comenzaron a bajar guardias rápidamente pero con la misma velocidad fueron derribados por la hábil punteria del reptil, estaba todo limpio como para que Aldo entrara.

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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Miér Dic 15, 2010 2:16 am

Aldo esperaba la señal del Turazza tras la esquina del callejón, situada a tan solo un par de metros de la entrada principal. El guardia que la custodiaba entró con bastante urgencia en el edificio, lo cual alertó a Aldo de que Kl’Arzzar ya se había puesto en marcha. Recibió su mensaje y le respondió con un breve “recibido” ya que el tiempo apremiaba. Al entrar, se encontró varios cuerpos de los vigilantes esparcidos por el suelo y una horda de clientes asustados corriendo hacia la salida. Se apartó para no ser embestido por ellos y se dirigió sin perder un segundo hacia la sala de control. Dentro no había nadie, lo cual hacía su trabajo mucho más sencillo. Lanzó un par de detonadores termales al interior y corrió a ponerse a cubierto tras una de las mesas del local, volcándola en el suelo a modo de trinchera.

3…2…1…

Aldo se tapó los oídos con sus manos para protegerlos de la violenta explosión. Los escombros volaron por toda la sala y varios trozos de metal proveniente de los ordenadores salieron disparados sin control. Eso debería bastar para desactivar los collares y para abrir las celdas de las esclavas. Iba a reunirse con el reptil cuando varios guardias entraron por la puerta principal armados con rifles blaster, lo que obligó a Aldo a buscar cobertura tras la barra del bar. Los cristales de las botellas expuestas llovían sobre él al recibir los disparos de los gorilas. Aldo llevó la mano a uno de sus bolsillos para sacar una de las granadas cegadores que el twi’lek les cedió y lanzársela a los recién llegados. Se cubrió de nuevo tras el mostrador para evitar el resplandor y, una vez detonada la granada, abandonó su cobertura para eliminar de dos certeros disparos a sus rivales, los cuales yacían muertos en el suelo incluso antes de saber qué estaba pasando.

Una vez hecho esto, corrió para reunirse con su compañero, haciendo que los cristales de su espalda cayesen al suelo. No podía evitar estar preocupado por él, ya que hacía un tiempo que no recibía ni una señal suya. Confiaba en él, pero si algo le pasaba, sería culpa suya por permitirle hacer todo ese trabajo solo. No tenían otra alternativa, pero aún así…

Al pasar a una sala contigua, Aldo pudo respirar tranquilo al ver a la lagartija ayudando a las chicas. Guardó sus blaster y corrió a ayudarlas a levantare.

-¡Me alegro de verte!-exclamó levantando levemente su sombrero.- Será mejor que nos demos prisa, están empezando a llegar más invitados a nuestra fiesta privada. Ehm… ¿quién es la hermana del twi’lek con mal carácter del astillero?

-¿Os envía mi hermano?-preguntó una voz femenina.

-Sí… y resultó ser un buen negociador.-respondió Aldo.

Se trataba de una twi’lek de un vivo color turquesa, de rasgos suaves y perfilados y un cuerpo de curvas marcadas, pero visiblemente maltratado por sus antiguos dueños. Era algo que no merecía perdón alguno.

-Lagartija, ya sabes lo que hay que hacer.

Dirigió una mirada a Kl’Arzzal para recordarle que solo podían llevar a seis chicas además de a la hermana del twi’lek. De pronto, escuchó unos pasos provenientes de la parte de arriba. Estaban entrando por la azotea para intentar pillarles desprevenidos, posiblemente.

-¡Vamos, lagartija!-clamó mientras activaba un nuevo detonador termal con intención de lanzarlo a las escaleras.- Ayuda a salir a estas señoritas mientras me encargo de los fuegos artificiales.

Dicho esto, lanzó el detonador a las escaleras, el cual explotó antes de que los guardias pudiesen bajar, destrozándolas por completo y haciendo ese camino intransitable. Tardarían un tiempo en dar la vuelta y ocupar la entrada principal, tiempo que deberían aprovechar a toda costa… pero antes, Aldo sabía que deberían destruir el local para eliminar todo rastro de su estancia allí. Si las grabaciones los delataban, se ganarían un poderoso enemigo que sin duda contrataría a otros cazarrecompensas para eliminarlos y, además, tarde o temprano descubriría quién les había contratado.

Apremió a Kl’Arzzal mientras programaba algunos detonadores para estallar en dos minutos. Tenía suficientes como para hacer volar por los aires un local de ese tamaño. Comenzó a colocarlos por las zonas que sustentaban el edificio, tales como paredes y columnas, y una vez realizado el trabajo, corrió él también hacia el callejón.
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Miér Dic 15, 2010 2:32 am



Una fuerte explosión proveniente de abajo y la posterior apertura de las celdas le confirmo al reptil que su compañero había cumplido su trabajo, no esperaba que volara medio edificio para conseguirlo pero no podía quejarse de los resultados, las celdas se abrieron al quedar inutilizados los cerrojos electrónicos, e incluso los collares dejaron de ser una amenaza. Ahora eran simples collares.

Instantes más tarde su compañero llego a la habitación mientras el trataba de poner algo de orden a la situación, las chicas no entendían que había pasado. Algunas querían salir corriendo inmediatamente, otras aun no querían salir de sus celdas por miedo a que los collares aun funcionaran. Pero poco a poco, con una rápida y desesperada oratoria las convenció de que eran los tipos buenos. Aun no terminaba de contarle a las chicas que había un problema más… solo seis… algunas tendrían que huir a pie… pero huir a pie significaba que tenían mas posibilidades de esconderse y también que…

“Tenemoz ezpacio limitado, laz que puedan uzar un rifle pezado blazter acompáñenme.” Todas parecían dispuestas tal vez por la promesa de escapar en un vehículo, a simple vista parecía más seguro que correr. No podía saber cuáles de ellas tenían lo necesario para disparar, apuntar y no perder el hombro en el intento. “Probablemente noz ataquen y vamoz a defendernoz, laz demaz por favor huyan de la ciudad hacia el campo y ezcondanze un tiempo… Ez mejor que zer esclavaz…” Por fin las chicas comprendieron la gravedad de la situación, algunas incluso temblaron de terror cuando el reptil pronuncio la palabra esclavas, y comenzaron a huir en todas direcciones corriendo más rápido aun que el mismo diablo y dispersándose de la zona del local, con suerte lograrían escapar de la ciudad pecadora mientras la gente de Thanel los perseguía a ellos. Las demás chicas tomaron las armas de los guardias caídos, en sus ojos no se veía el miedo, sino odio. Querían disparar contra todo lo que representara a ese local y al indeseable Quarren. Y eso era bueno, porque en cuanto arrancaran el vehículo los comenzarían a perseguir y era mejor que los eliminaran antes de llegar al transporte hacia el astillero.

Las chicas con las armas se colocaron en la parte de atrás del vehículo, eso las dejaba más expuestas a los disparos pero tenían el camino libre para disparar también, era peligroso pero lo sabían. Su objetivo se quedo en la parte de adelante que estaba mejor protegida, junto al asiento del conductor. A Kl’Arzzal no le gustaba la idea de usar a las chicas para que defiendan el vehículo era vil e incluso se sintió como Thanel, solo que él no les había puesto ningún collar. Ellas lo hacían porque querían, aun así se sentía mal por ellas pero ya que las habían salvado, al menos podían agradecerles respondiendo el fuego enemigo… Aldo aun no llegaba y si Kl’Arzzal llegaba a los pedales no alcanzaba a ver el recorrido y viceversa. “Dizparen zi noz ziguen, ez por zu libertad.” En el astillero tendrían equipo médico avanzado, incluso al menos un droide medico para cirugías mayores, el llevaba encima un medpack a pesar de que los primeros auxilios no eran su especialidad. Todo eso no lo hacía estar tranquilo, porque lo que iba a venir a por ellos era el mismo infierno. Cuando ubicaran el vehículo en el que huían, toda la ciudad saltaría hacia ellos y tendrían que defenderse.

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Aldo Rekban
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Miér Dic 15, 2010 6:59 pm

A sus espaldas una tremenda explosión desencadenó su furia en el interior del local de Thanel, haciéndolo volar en tantos pedazos que decir "mil" sería quedarse corto. Al internarse en el callejón, Aldo vio que Kl'Arzzal ya estaba en el interior del vehículo con las chicas y la hermana del twi'lek. A decir verdad, el cazarrecompensas vio primero a las chicas, armadas hasta los dientes y con cara de querer disparar al primer gorila de Thanel que se encontrasen... no por lo llamativo de éstas, que también, sino porque la lagartija apenas alcanzaba a asomar la cabeza.

-¡Buenos días señoritas!-saludó subiendo al vehículo de un salto y ocupando el asiento del conductor.- ¡Agarraos!

Aldo arrancó el motor, que produjo un rugido antes de que el vehículo se pusiese en marcha a gran velocidad, uniéndose al tráfico de la ciudad y vigilando que no les siguiese nadie.

Tampoco le sirvió de mucho, nada más salir del callejón, un par de disparos cruzaron peligrosamente cerca de su cabeza. Uno de ellos había logrado acertarle en el sombrero, el cual tuvo que sujetar para que no saliese volando.

-¡Lagartija! Creo que esos intentan matarnos, pero es solo una suposición...-observó mientras maniobraba entre el tráfico, recibiendo otro disparo esta vez en la carrocería del vehículo.- ¡¿Te importaría decirles amablemente que paren de dispararme?!

Giró bruscamente en una calle para intentar perder a sus perseguidores. Se trataba de tres vehículos con dos personas en cada uno, provistas de una armadura ligera y armas blaster. Aldo conducía en sentido contrario al tráfico, con la esperanza de que aquellos gorilas pilotasen peor que él. No podía distraerse mirando atrás, debía mantener la vista al frente y no perder la concentración mientras intentaba esquivar a los vehículos que le venían de frente a una más que considerable velocidad.

-¡Kl'Arzzal, dime por dónde vienen!-apremió.

Si su compañero le indicaba por dónde intentaban atacar sus perseguidores, tendría otro par de ojos advirtiéndole de los peligros de la retaguardia, cosa que sería de bastante ayuda en esos momentos.
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Jue Dic 16, 2010 12:09 am


El vehículo doblaba a gran velocidad esquivando paredes, disparos e incluso otros vehículos que se acercaban rápidamente como piedras gigantes en un cinturón de asteroides, no había nada que no amenazara con destruir... al pequeño vehículo... ¿por qué no Bob? Vehículo sonaba tan impersonal en su cabeza. Cada vez que pensaba en la palabra vehículo no podía evitar pensar que el mote de vehículo no hacía honor a lo que ese medio de transporte estaba haciendo, porque era increíble como respondía con rapidez a las alocadas maniobras, siempre a tiempo.

El pequeño Bob giraba y esquivaba con agilidad todo lo que se le venía encima, dando bruscos giros hacia la izquierda, adelantando otros vehículos por la derecha.
El capitán también hacia honor a su titulo, se veía que tenía una gran habilidad en combate, incluso hacia crecer el loco deseo en su tripulación de que al subir al Firebird se enfrentaran a algún peligro así, solo para ver a su capitán maniobrar con igual precisión y habilidad con una nave diez veces mas grande... se merecía su titulo de capitán pero… ¿Por qué no Bob? Capitán sonaba tan impersonal…

Las chicas respondían el fuego enemigo con gran habilidad, estaban en un estado de extaxis más que felices con los resultados de ese día de trabajo. Eran libres y estaban disparándole a los infelices que las tomaron prisioneras. Para aumentar el horror de Kl'Arzzal dos de ellas estaban heridas, una soportaba con gran esfuerzo el dolor de un disparo en el brazo y seguía disparando, la otra aun aturdida por el disparo reciente, se apoyaba en una de sus compañeras para no perder el equilibrio y caer a las calles. Aun estaban bien, tenían que llegar al astillero y ahí le darían tratamiento.

Kl'Arzzal no sabía si mirar al frente o atrás, no podía determinar, por la velocidad de los hechos, que era más peligroso, cada vez que miraba al frente algo estaba por estrellarse contra ellos, pero cada vez que miraba hacia atrás veía como sus agresores los bombardeaban con una lluvia de blasters. Entonces Aldo, su capitán, le dio una orden y lo saco de su indecisión. Pero el reptil también tenía una orden para él. "¡Mira al frente!" ¿Cómo iba a dejar que él se llevara todo el crédito? La lagartija trepo por los hombros de una de las chicas para aumentar su rango de visión y sus posibilidades de acertar en el blanco. El reptil grito lo mas que pudo, en un intento de elevar su voz entre el ruido de las calles, y al mismo tiempo darse valor para actuar. "¡Yo me encargo de loz de atraz!"
Aun seguía agarrado a la espalda de la atractiva esclava, no por gusto sino por deber, y desde allí saco de sus bolsillos hábilmente una sorpresa que esos bastardos no se esperaban. Les lanzo un detonador térmico, y casi al instante desenfundo su arma modificada y lanzo una pegajosa red. Las cuatro esquinas del cartucho, colocado en la punta del arma, se separaron abriendo una red del tamaño de un humano adulto.

En una proeza increíble de velocidad y puntería, (y porque no equilibrio) el reptil logro que la red atrapara al detonador térmico ambos se pegaron a una de las naves enemigas. Apenas la red toco el vehículo se activo su descarga eléctrica generando una reacción en el detonador que deshizo a sus perseguidores con una gran explosión, generando una gran onda expansiva llena de objetos peligrosos. El pequeño Bob que hasta el momento esquivo todo lo que pudo se sacudió con fuerza saliéndose de su curso al ser alcanzado por la onda expansiva y varios pedazos de metal caliente se clavaron en su maltratado chasis. Ahora estaban en las manos del capitán. Por suerte ya se veía ante ellos el transporte que los llevaría al astillero... solo tenían que llegar a él, vivos.

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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Jue Dic 16, 2010 12:12 am

El peligro estaba por todas partes, pero Aldo parecía estar cojiendole el gusto a eso de esquivar todas esas amenazas. Hacía mucho tiempo que no se lanzaba a las calles en una persecución a toda velocidad, ya fuese como perseguidor o como perseguido. La adrenalina corría por sus venas, produciéndole una sensación única e incomparable a cualquier otra. Casi se podría decir que dicha sensación le dotaba de mayor habilidad y confianza en si mismo.

Pero no era momento de hacer filigranas. Había más vidas en juego en el vehículo y la prioridad era llegar sanos y salvos al astillero. A su lado, Kl'Arzzal se deslizó hasta el asiento de atrás, pero Aldo no se giró para ver qué tramaba. Lo único que escuchó fue un disparo seguido de una potente explosión, acompañados de varios trozos de metal que golpearon el vehículo y se hundieron en su cubierta., eso sin mencionar la honda expansiva que les azotó.

-¡Bien hecho compañero!-aclamó Aldo mientras hacía girar el vehículo en un callejón.

Ahora volvían a ir en el sentido del tráfico, pero se toparon de bruces con otro problema. El vehículo empezaba a perder velocidad y altura, y del motor emanaba un humo negro con muy mala pinta. Aldo miró a su alrededor. A no más de unos metros estaban las pequeñas naves que se encargaban de transportar a la gente de la ciudad a los astilleros. No tenían mucho tiempo antes de caer, y la situación le resultaba a Aldo terriblemente familiar.

-Ahí vamos otra vez...

Por segunda vez en el día, colisionaron contra el asfalto, haciendo saltar chispas y trozos de metal mientras el vehículo se deslizaba por la calle, soltando humo y con un ruido nada agradable proveniente de sus entrañas. Por lo menos esta vez Aldo seguía teniendo control sobre los controles del vehículo, y de esta forma pudo dirigirlo de manera que no chocasen con algo o con alguien. El deslizamiento duró apenas unos segundos, y fue bastante menos accidentado que el del Firebird... pero Aldo no podía evitar sentir lástima por el pobre vehículo, el cual les había acompañado y servido durante aquella frenética huida... y que ahora lucía profundas abolladuras y demás destrozos. Pero tenían tiempo ni era lugar para lamentarse.

-¡Gracias por todo, señoritas!-dijo con una sencilla reverencia.- Ahora sois libres, pero os aconsejo que dejéis el planeta para evitar cualquier inconveniente.-se dirigió a la twi'lek que habían venido a buscar.- Vamos, si hacemos esperar a tu hermano un minuto más, podría escaparsele el soldador y hacerle algo no muy agradable a mi nave.
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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Jue Dic 16, 2010 3:41 am


No había tiempo ni era el momento para lamentarse, Kl'Arzzal le dedico una ultima mirada al humeante Bob que ahora no pasaba de ser un pedazo de metal poco identificable. Las partes que no se habían partido y desperdigado por el camino, estaban dobladas por el calor de la fricción en el asfalto en direcciones poco normales. Algunos pedazos arañaban el suelo sin piedad, otras como manos pecadoras imploraban al cielo por redención, otras partes todavía rodaban lejos de lo que antes fue su prisión. Ahora un pedazo de metal sin forma.
El reptil no conocía esa faceta de si mismo, pero se sentía en el deber de darle una sepultura adecuada a tan fiel corcel, pero no había modo de enterrarlo sin perder una cantidad de tiempo impresionante... sentía como que debía darle la redención a ese vehículo que había servido para liberar de la esclavitud a las chicas.
Su compañero ya estaba subiendo al transporte con la twi'lek, Kl'Arzzal miro una vez mas los pedazos de metal... saco de su bolsillo el ultimo detonador térmico asignado para esa misión, le coloco el tiempo correcto y corrió a la pequeña nave que los llevaría al astillero.

Su nave transporte no saldría del planeta, pero tenia la velocidad necesaria para hacerle creer a cualquiera que llegara unos segundos después que se habían evaporado sin dejar rastros. El corazón le bajo al estomago mientras la nave subió a toda velocidad pero eso no hizo que se sintiera mal, al contrario. No podía sentirse mejor, había liberado a esas chicas, ambos lo habían hecho... encontrarían miles de caza recompensas en su camino pero no muchos podrían decir que habían salvado vidas, tal vez unos pocos locos como ellos aun apegados a un código moral, o a la moral y la compasión en si. El dinero no lo era todo.

Faltaba poco para salir de la atmósfera cuando el detonador cumplió su fatal objetivo final. Estaba creado para eso después de todo. Destruir era su única misión, y la cumplió de maravillas. Los pedazos restantes del vehículo no podían identificarse de ninguna manera, ahora los metales se retorcían mientras el fuego trataba de consumirlos. El sonido no llego a escucharse, pero un pequeño destello brillo momentáneamente. El reptil tuvo que conformarse con imaginar como habría quedado su objetivo, ya que no podía volver y confirmar que había sido totalmente destruido.
Aunque la intuición le decía que si, que la voraz explosión desparramo el vehículo en una lluvia de pequeños objetos en un amplio radio, dejando una marca negra donde antes había estado Bob, y una gran duda en la cabeza de los inútiles que fueran a buscarlos... ¿ ellos murieron en la explosión? Si no contrataban a alguien en verdad listo, los matones de Thanel apenas podrían distinguir si algo era un persona o un pedazo de metal retorcido.

La pequeña nave se sacudió un momento junto con el ruido de algo que los agarraba, unos segundos después se despresurizo la cabina y las puertas se abrieron hacia el astillero silenciosamente.
De pie, allí esperándolos con una expresión que denotaba mucha angustia, se encontraba el hermano de la ex esclava. El reptil nunca encontraría palabras para explicar la transformación que sufrió ese rostro, de como cambio de la esa expresión triste y solitaria a una felicidad absoluta, en ambos rostros se veía esa felicidad. Porque ella recién al momento de ver a su hermano, comprendió realmente que estaba a salvo.
Kl'Arzzal se pregunto si Aldo se sentiría de la misma manera que el, si hubiesen tenido otra forma de irse de allí, ni siquiera hubiese preguntado por el Firebird de nuevo, ni por nada mas, verlos ahí a los dos era la mejor recompensa que poda tener, lo sentía en su corazón.





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MensajeTema: Re: Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]   Sáb Dic 18, 2010 7:25 pm

Aldo subió a la nave junto a la twi'lek seguido por el Turazza, que se detuvo un momento para dejar algo en el fiel corcel que les había llevado hasta allí a salvo. No hacía falta ser muy inteligente para saber que se trataba de un detonador termal (sobre todo por la forma en la que corrió al transporte después de activarlo). Alarmado, le metió prisa al conductor, pues el transporte estaba demasiado cerca y sería alcanzado por la explosión si no se daban prisa en salir de allí.

-P-pero señor, no salimos hasta dentro de...

El cazarrecompensas no podía perder un segundo más. Solo una idea pasó por su cabeza... lo había visto hacer antes en algunas películas, así que no debería ser tan complicado.

-¡Policía secreta de Corellia!-exclamó, interrumpiendo al conductor y mostrándole al conductor su datapad con su ID y guardándolo antes de que pudiera leer algo.- ¡Tengo que requisar este vehículo! ¡Cierre las puertas!

El conductor se alarmó más de lo que Aldo esperaba, y comenzó a chillar mientras hacía lo que el Anomid le ordenó. Después, éste se hizo con los controles del transporte y lo hizo despegar acelerando todo lo que el vehículo podía dar de sí para salir del rango de la explosión, la cual no tardó en suceder. Por suerte las únicas noticias que tuvieron de ésta fue su estruendo. Aquella dosis de adrenalina fue demasiado para el conductor, que yacía inconsciente en el suelo. Los pasajeros comenzaron a gritar después de escuchar la explosión, pero esta vez fue la twi'lek la que se encargó de calmarles con su tranquilizadora voz.

El astillero estaba a menos de cinco minutos de la ciudad, por lo que no tardaron en aterrizar en él. La twi'lek corrió hacia su hermano, que ya les estaba esperando, con una sonrisa en la cara y lágrimas en los ojos nada más abrir las puertas del transporte, lanzándose a sus brazos como si no se vieran desde hace años... cosas que probablemente así fuera.

Se dijeron algunas palabras que Aldo no llegó a entender, en parte porque hablaban en su idioma natal y en parte porque desde allí no alcanzaba a escuchar. Salió del vehículo, limitándose a mirar la escena pensativo. Eso le llevó a recordar a su familia, a la cual había abandonado tiempo atrás. Algunas veces pensaba en ellos, sobre todo cuando hacía algo peligroso, pues la voz de su madre resonaba en su cabeza como si estuviese a su lado: "¡Aldo, te vas a hacer daño!" decía con tono de aviso. "¡No mamá, yo se lo que hago!" decía después el propio Aldo... justo antes de acabar en el suelo con algún hueso roto. No pudo evitar sonreír bajo su máscara al recordar su niñez, pero al percatarse de que el Turazza podría darse cuenta carraspeó y miró hacia otro lado.

-Gracias, a los dos.-dijo la twi'lek acercándose a ellos junto a su hermano.- Sin vosotros no habría salido nunca habría salido de allí.-se agachó a la altura de Kl'Arzzal y le besó en la nariz.

El hermano twi'lek se acercó a Aldo.

-Muchas gracias, de verdad.-dijo estrechándole la mano.- Vuestra nave está lista, podéis marcharos cuando queráis.

El cazarrecompensas asintió, quedándose un momento en silencio.

-¿Por qué a mi nadie me da un beso?-protestó con tono de reproche.- En fin... no podíamos dejar que esas ratas se aprovechasen de unas señoritas.-agregó levantando su sombrero hacia la twi'lek a modo de respeto.- Me alegro de que volváis a estar juntos.

-Supongo que ahora querréis ver vuestra nave.
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Nunca digas "no" a una dama [TERMINADO]
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